La Carboxiterapia es un tratamiento médico – estético que consiste en la aplicación del gas Dióxido de Carbono Co2 por vía subcutánea mediante pequeñas infiltraciones en los tejidos afectados.

Es una técnica no invasiva. Se realiza a través de un equipo que permite controlar la velocidad de flujo, tiempo de inyección y monitorizar la dosis administrada. La dosis se aplica mediante inyecciones en la zona de tratamiento, el gas se difunde rápidamente a los tejidos adyacentes.

¿Qué aplicaciones tiene la Carboxiterapia?

  • Flaccidez de piel.
  • Alopecia – caída de cabello: mejora la circulación del cuero cabelludo
proporcionado fuerza.
  • Tratamientos de acné: combate la infección y baja la inflamación.
  • Estrías: se activa la circulación que favorece la creación de colágeno y elastina, atenuando la apariencia de las mismas.
  • Rejuvenecimiento facial: flaccidez, arrugas, surco nasogeniano.
  • Ojeras: mejora de la textura de la piel y la aclara.
  • Post operatorio de cirugía plástica: disminuye la fibrosis.
  • Celulitis.
  • Adiposidad localizada: induce lipólisis a nivel de tejido graso subcutáneo y estimula que estos ácidos grasos liberados sean utilizados en el músculo adyacente.

No presenta efectos secundarios, salvo un ligero y fugaz escozor en la zona de aplicación y un pequeño enrojecimiento que perdura unos minutos.

Una vez finalizada la sesión de carboxiterapia se suele complementar con drenaje más radiofrecuencia, cavitación o ultrasonido dependiendo de las necesidades del paciente.

¿Cuántas sesiones se requiere?

Entre cinco y diez sesiones de Carboxiterapia, por ejemplo, para el tratamiento de la celulitis se puede hacer en días alternos y Carboxiterapia para estrías y cicatrices deben hacerse una vez por semana. En unos 20 minutos, el dióxido de carbono es absorbido por el cuerpo, por lo que no hay acumulación de esta piel.
Contraindicaciones de la Carboxiterapia

La Carboxiterapia no está indicada en las siguientes situaciones:

  • Insuficiencia cardiaca severa
  • Asma
  • Arritmias
  • Coronariopatías
  • Insuficiencia renal o hepática
  • Hipertensión arterial mal controlada
  • Epilepsia
  • Enfermedades cutáneas en zona próximas
  • Que el paciente esté tomando Acetazolamida ( un tratamiento para el glaucoma)
  • Embarazo